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MÁS REFLEXIONES SOBRE EL PLAN DE CALIDAD DESDE GRANADA

18 Marzo 2008

El día 12 de Marzo de 2008, se celebró un claustro ordinario en el IES Al – Cadí de Cádiar (Granada), en el que se procedió a votar la aprobación del Plan de Calidad y Mejora de Centros Educativos propuesto por la Administración. Tras resolverse dicha votación, con 16 votos en contra del plan, 3 abstenciones y ningún voto a favor, el equipo educativo del IES Al – Cadí, que no se conforma con negarse a desarrollar el plan, y pretende mostrar su postura ante el mismo, os hace llegar las siguientes consideraciones:

1.       El plan de incentivos parte de una falacia en sus planteamientos: mejorando el salario de los docentes (que no sus condiciones laborales, porque apenas habla de estabilidad de plantilla, acceso justo a la función pública u organización adecuada y efectiva a la hora de cubrir bajas del profesorado), se mejora la calidad educativa. Este planteamiento no solo culpabiliza al personal docente de una coyuntura social que ha llevado a nuestras escuelas a las situaciones de absentismo, fracaso escolar y problemas de convivencia con que hoy nos encontramos. El plan de incentivos no menciona qué incentivos proponer para familias con escasos recursos económicos o escasa valoración del mundo académico (docentes a la cabeza) ni tampoco menciona a una administración que con sus tormentosos cambios legales, lentitudes burocráticas y falta de coherencia “desde arriba” difícilmente allana el trabajo diario de los profesores. 

2.       El plan de incentivos, por tanto, se yergue sobre la idea de que el profesorado enseña mal porque no cobra lo suficiente, de que el informe PISA no es satisfactorio porque el profesorado no cobra lo suficiente, de que las evaluaciones de diagnóstico pueden mejorar si el profesorado aumenta su salario. Tratar de engañarnos igualando la dignidad y calidad profesional docente con un aumento de sueldo no solo nos prostituye profesionalmente, sino que nos toma el pelo por creer de partida que íbamos a aceptar sin plantearnos esta lectura.

3.       Como tantas otras propuestas de gran fanfarria por escrito y escasos resultados en las aulas, el Plan de Calidad y Mejora parte de elaborar “papelitos” y termina (es evaluado) mediante unos estándares reflejados en “papelitos”. ¿Asegura que en los documentos de mi centro aparezcan menos partes de disciplinas, ausencias, absentismo, aprobados… que mejoremos en calidad educativa?

4.       Igualmente, como tantas propuestas anteriores, parte de la indefinición, anuncia a bombo y platillo “bicocas” salariales antes de explicarse, tras meses de espera y borradores varios, para seguir sin presentar apenas nada en claro. Nosotros también, en un primer momento, nos alegramos de que un aumento de sueldo fuese posible. Nosotros también pensamos que la revaloración del trabajador docente pasa por un reconocimiento que le permita un status social justo y adecuado. Con lo que no estuvimos de acuerdo es con el posterior planteamiento de “mea culpa” para llegar a esta falsa dignidad.

5.       Finalmente, y como en medidas anteriores, el Plan de Mejora y Calidad de los centros plantea una supuesta “dignidad docente” que dividirá (¿y vencerá?) a profesionales, claustros y centros enteros. ¿Dispondrán entonces aquéllos centros que no firman de menos recursos, perpetuando así su situación? ¿Serán los “apestados” de la calidad educativa, encima por aparente desgana, por decisión propia, según esta falsa libertad a la que llaman “autonomía de los centros”?

Por todo esto, nuestro centro (y/o aquéllos que acepten suscribirse a lo anteriormente escrito) propone destinar el jugoso dinerito con que la administración compra nuestra dignidad a:

1.       Estabilidad real de las plantillas docentes sin ridículos planes de estabilidad que dotan a los centros de los puestos que a la administración conviene. 2.       Medidas que apoyen la convivencia real en los centros sin necesidad de elaborar auténticos memorándums que restan tiempo al desarrollo efectivo de medidas.3.       Organización, de una vez por todas, de un acceso a la función pública docente que mida la profesionalidad de los opositores y sea ecuánime a las distintas especialidades.4.       Organización en la propia administración a la hora de informar, cubrir bajas, repartir recursos y responder a quienes están a pie de obra, en lugar de sobrecarga y despiste generalizado. 5.       Medidas que impulsen de verdad la coordinación familias – centros como mayor incentivo económico a las escuelas de padres y madres, aumento de los centros de puertas abiertas y de los programas de acompañamiento y/o deporte en la escuela.6.       Dotación de recursos personales y multidisciplinares necesarios en cada centro.

7.       Atención real a las necesidades de los Centros situados en zonas más desfavorecidas.

8.       Estabilidad legal en el desarrollo normativo que nos ampara: definición de un auténtico sistema educativo que no esté a merced de intereses partidistas ni de modas pedagógicas que despistan, entretienen y entorpecen la EDUCACIÓN y la ENSEÑANZA, que es nuestro trabajo.

9.       Y, por último pero no menos importante, el desarrollo de medidas realmente funcionales para recuperar el necesario reconocimiento social al colectivo de enseñantes, entre los cuales, y dado el clima que vivimos en la actualidad, no puede faltar la consideración de atentado a un funcionario público cuando suceda una agresión a un docente.

Las personas que suscribimos este escrito, creemos en una educación de calidad que se base en el compromiso, el respeto, el diálogo y la consideración y reconocimiento de los/as profesionales que formamos a los ciudadanos del futuro.

 

 

 

 

Categoria/s: General, Leyes Educación, Opinión

 

 

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